El líquido se está alejando de niveles masivos de especulación hacia la inversión de crecimiento donde los inversores valoran: > Un negocio en crecimiento de calidad de calidad de calidad e interanual > Un negocio que genera ingresos suficientes para ser positivo en el flujo de caja > Empresas cuyo crecimiento no depende de grandes incentivos simbólicos para coordinar a los actores > No hay bifurcación de valor entre la participación y el token > Los poseedores de tokens tienen derechos claros y discernibles en lo que respecta a la propiedad > El flujo de caja excedente se devuelve al token en forma de recompras Es sorprendente cuántos tokens cumplen con los criterios anteriores, lo que dificulta la asignación de capital de gran parte de la clase de activos. La gente intenta deducir de dónde vienen los flujos y los flujos tan lejanos: > Inversores institucionales y minoristas accesibles a través de un ETF o un DAT cotizado en bolsa > Fondos institucionales de activos digitales > Comercio minorista En mi opinión, la última sección se ha agotado totalmente cuando la gente se da cuenta de que no solo se están negociando negocios fallidos que son líquidos, sino que también se enfrentan a la avalancha de oferta mientras intentan desesperadamente arrancar actividad. Creo que 2026 marcará un punto de inflexión para los ETFs pero para los activos establecidos de cola más larga, aunque no está claro cuál será el apetito institucional aquí.