Una de las tácticas más crueles del régimen es criminalizar el luto. Los funerales están prohibidos: no se permiten fotos conmemorativas, ni recuerdos públicos. Por su parte, es astuto y malvado, y ayuda a mantenerlos en el poder. El dolor y la ira resultantes de la violencia perpetrada por el estado se propagan rápidamente, y cuando a las personas SE les permite mostrar ese dolor y esa ira, se convierte en algo fundamentalmente desestabilizador para el régimen.