Recuerdo muy brevemente en los años 80 ver un anuncio que me decía que si NO ACTUABA AHORA MISMO ANTES DE QUE SE ME FUERA EL PELO, ESTARÍA CALVO CALVO Y ME PREGUNTABA SI DEBERÍA HACER ALGO. Luego también pensé en todos los hombres calvos que conocía, y me di cuenta de que no me importaba en absoluto cómo era su pelo, y que la mayoría tenía esposas estupendas. Desde ese momento, la única vez que me preocupé por mi pelo fue en 1995, cuando decidí raparme completamente la cabeza porque, ¿qué demonios?