La disputa sobre si las stablecoins pueden pagar rentabilidad es realmente un cambio más amplio. Estamos pasando de un sistema en el que los intermediarios captan el potencial positivo de los saldos de los consumidores a uno en el que la gente espera ganar directamente con su propio dinero. Podemos intentar frenar ese cambio, pero no lo vamos a revertir.