Aún peor, los agentes del DHS se niegan a aceptar las identificaciones de las personas y, en su lugar, las escanean mediante sistemas biométricos imperfectos. La ACLU acaba de presentar una demanda y tiene una historia escalofriante de que ICE ni siquiera aceptó la tarjeta de pasaporte y detuvo a un ciudadano durante 25 minutos tras escanearlo.