Estaba leyendo las Notas del subsuelo de Dostoievski con un grupo de alumnos de 9º curso. Un estudiante anunció: "No hay manera de que alguien pueda sentirse así por dentro." Un compañero de clase respondió: "Me siento así todos los días." El primer estudiante se quedó atónito. Su comprensión de la realidad cambió en ese momento. La literatura había hecho lo que debía hacer: revelar que otras personas viven completamente dentro de mundos internos diferentes.