No soy un tonto sin cerebro por tener manos de diamante. Para que me convenza a tener diamantes, o la narrativa de esta moneda me toca, o el capital del promotor de esta moneda me convence. ¿Cómo voy a tener diamantes con una narrativa que ni los perros consideran...? Cuando no hay mercado, tampoco se puede tener diamantes. El mercado no carece de oportunidades, si se pierde esta, habrá otra. Si hay capital, hay oportunidades; si no hay capital, es mejor tirarse por la ventana.
Lo que uno puede entender, puede aferrarse a ello... o es algo que se arrastra... de lo contrario, definitivamente no se puede mantener.
153