El espectáculo de baloncesto en el jardín de infantes tuvo un pequeño contratiempo: el balón se rodó inesperadamente, pero los niños mantuvieron la calma y se convirtieron al instante en "actuación sin objeto"; durante el cambio de formación, un niño en la fila delantera, sin hacer ruido, devolvió el balón con una patada, haciendo un relevo en perfecta sincronía, y la actuación se completó con éxito.