El caso arancelario clamaba por una decisión unánime. Sin embargo, ambas partes presentaron argumentos razonables que llevaron a una decisión dividida. Al final, SCOTUS no decidió nada y creó un ENORME lío. Pero el lío subyacente es creado por un lenguaje descuidado en los proyectos de ley que no están adecuadamente pensados — el proceso a medias y poco profesional que presencio a diario.